sábado, 15 de octubre de 2011

Sección memorias: Boca campeón de la Libertadores 2000


Por Daniel Lubel

El ciclo Bianchi había comenzado muy bien: primer puesto en el Apertura 1998 y en el Clausura 1999, y tercero en el Apertura de ese mismo año. Boca había ganado esos dos torneos con un arquero y una defensa muy sólida (con Bermúdez y Samuel como centrales, y Arruabarrena e Ibarra de laterales), un mediocampo combativo (Basualdo, Serna y Cagna) y arriba los tres que hacían la diferencia: Guillermo Barros Schelotto, Juan Román Riquelme y Martin Palermo. Lamentablemente, el Titán no iba a poder jugar el principio de la copa, ya que se había roto los ligamentos en el campeonato anterior a esta copa. Para el primer semestre del año 2000 se había reforzado con Marcelo Delgado como principal figura (reemplazó a Guillermo en gran parte de la copa por sus lesiones). El DT tenía el antecedente de haber ganado con Vélez esta copa en 1994.

El conjunto dirigido por Bianchi no empezó bien la copa, ya que debutó con una derrota en Bolivia (Santa Cruz de la Sierra), frente al Blooming por 1-0. Boca se quedó con 9 en ese partido, por las expulsiones de Traverso y de Pereda. En su segundo partido, jugaría en “La Bombonera” contra la Universidad Católica (jugaba Gorosito en ese equipo) y lo derrotaría por 2-1, con un tanto de Barijho (reemplazaba a Palermo) tras una buena jugada de Omar Perez, y un penal convertido por Guillermo.

Dos semanas después debía viajar a Uruguay para jugar contra Peñarol, en un partido que terminaría igualado sin goles. Hasta ahí, no había sido el mejor comienzo, ya que había sacado 4 puntos sobre 9 disputados. Sin embargo, en su próximo cotejo Boca se vengó del pobre Blooming y lo goleó por un contundente 6-1. Aquel partido fue recordado por la sorprendente actuación de Alfredo Moreno, quien convirtió cinco goles. El restante lo hizo Traverso.

El 12 de abril, el conjunto xeneize le ganó 1-3 en Chile a Universidad Católica, con dos goles de Barijho y uno del colombiano Bermúdez. Con ese resultado Boca quedó casi clasificado para los octavos de final, pero se aseguró el primer puesto en el grupo al ganarle a Peñarol de local por 3-1. El conjunto de Bianchi supo remontar la parcial desventaja (por un cabezazo de Pacheco). Arruabarrena, Marchant y Barijho convirtieron.

En octavos de final a Boca le tocó El Nacional de Ecuador. Luego de empatar por 0-0 en la ida de visitante (con el arquero colombiano Oscar Córdoba como la gran figura del partido), el conjunto de la ribera tenía un partido difícil en “La Bombonera”, ya que no podía perder. A los 10 minutos ya ganaba por dos tantos contra cero, gracias a una exquisitez de Riquelme y a que Moreno desvió un tiro de Ibarra y descolocó al arquero. Pero no todo estaba definido, y El Nacional descontó con un gol de tiro libre. En 20 minutos, Boca convirtió tres goles más. Uno de Gustavo Barros Schelotto, uno de Arruabarrena y uno de Bermúdez pusieron el partido 5-1 y le dieron la clasificación a la siguiente ronda al conjunto xeneize. De nada sirvieron los dos goles del equipo ecuatoriano, y el partido terminó 5-3.

River era el equipo que esperaba a Boca en los cuartos de final. Era una serie difícil por lo que implica el Superclásico, y además porque el conjunto millonario venía de ganar el Apertura y más tarde ganaría el Clausura 2000. El primer partido se iba a disputar en El Monumental. Boca no empezó bien ya que a los 14 minutos Juan Pablo Ángel abrió el marcador tras una mala salida de Córdoba. Riquelme empató el partido con un tiro libre magnifico que se coló por el ángulo izquierdo de Bonano. Apenas empezó el segundo tiempo, Javier Saviola culminó una buena jugada personal con una buena definición. El resultado final del partido fue 2-1 para River.

Boca tenía que ganar sí o sí la vuelta para poder pasar a semis. Si ganaba por un gol, se definiría por tiros desde el punto de penal. Si ganaba por más, clasificaría. Se vivió una semana caliente ya que se rumoreaba que Palermo iba a estar en el banco de suplentes tras 6 meses de inactividad. El entrenador de River, Américo Rubén Gallego, soltó una frase histórica: “De Boca no me preocupa nada. Y otra cosa. Si ellos ponen a Palermo en el banco, nosotros ponemos a Enzo, así que no hay problema “, desatando la risa de todos los periodistas presentes en esa conferencia. Con esa frase se refería a Enzo Francescoli, el ídolo de River, quien se había retirado dos años antes del fútbol y tenía 38 años.

A pesar de las burlas de Gallego, Bianchi se la jugó y puso al Titán en el banco. Tremendo marco acompañaba al partido, con el estadio colmado. La gente de Boca preparó un recibimiento especial para los jugadores, que mientras entraban a la cancha escuchaban el famoso “Yo te quiero Boca Juniors, yo te quiero de verdad, quiero la Libertadores, y una gallina matar”, frase que encajaba perfectamente en ese momento.

En el primer tiempo el conjunto de Bianchi no pudo abrir el marcador. A los 14 del segundo tiempo, una buena jugada de Riquelme y una mejor definición de Delgado ponían el partido 1-0 y lo mandaban a los penales. El técnico de Boca mandó a Palermo a la cancha. A los 34 Riquelme convirtió de penal, y ponía la serie a favor de los xeneizes. River tenía que hacer un gol si no quería quedar eliminado. Sin embargo, no pudo hacerlo. Boca tenía la pelota con Román como figura, quien le metió un hermoso caño a Yepes que quedó en la memoria de todos los hinchas de Boca.

A los 49 se dio un momento muy emotivo. Battaglia desbordó y la dejó al medio para Palermo. El 9, se dio vuelta muy lentamente y colocó la pelota de zurda para poner el 4-2 global y desatar toda la emoción de los jugadores y los hinchas de Boca. Noche inmejorable para Boca, ganándole al rival de toda la vida, con un gol de Palermo después de la lesión, y pasando a semifinales.

En ellas lo esperaba el duro América de México. La ida se jugaría en La Bombonera. A los 9 minutos, Boca ya ganaba 1-0 por un gol de Arruabarrena de derecha, gracias a un pase de taco de Barijho. Dos minutos después el mismo Chipi Barijho ponía el 2-0. Marchant metió el tercero con un verdadero golazo gambeteando al arquero. Apenas de empezado el segundo tiempo, Barijho aprovechó un error de la defensa rival y puso el 4-0 (el tercero para él). Silva descontó de cabeza para el América y el partido finalizó 4-1.

La visita de Boca a México (el partido se jugaría en el Estadio Azteca) parecía fácil, teniendo en cuenta la diferencia de 3 goles. América tenía que salir a hacer goles. Y empezó bien. A los 12, José Luis Calderón puso el 4-2 parcial de cabeza. El equipo norteamericano atacaba, pero Córdoba parecía estar en una buena noche. Boca también se perdía situaciones.

A los 68, el chileno Estay puso el 4-3 y su equipo solo estaba a un paso de la hazaña. Los corazones de los hinchas xeneizes latían. América siguió atacando y encontró el empate a los 81. Otra vez Calderón de cabeza. Con este resultado la serie iba directo a los penales. Boca tenía que aguantarlo porque el equipo mexicano podía ganarlo. A pesar de todo esto, Samuel conectó un centro con un perfecto y agónico cabezazo a los 83 para salvar a Boca. Puso el partido 5-4 y depositaba al equipo de Bianchi en la final. Finalmente, ese jugador de perfil bajo pero rendidor terminaba metiendo ese gol tan importante, y tan festejado por él y por todos los hinchas. Cuando estaba por terminar el partido, Hermosillo pudo empatarlo pero erró un cabezazo increíble. Boca a la final.

La otra semifinal fue entre equipos brasileños y Palmeiras le ganó a Corinthians por penales, lo que significaba que sería el rival de Boca. Un rival dificilísimo, por los jugadores y además porque había ganado la Copa Libertadores del año anterior (luego perdió con el Manchester United 1-0 en la Intercontinental). Además, para llegar a la final superó a Peñarol en octavos y a Atlas de México en cuartos. Entre los jugadores del Palmeiras se destacaban el portero Marcos, quien jugó en aquel club durante toda su carrera y posteriormente iba a salir campeón del mundo con Brasil, Faustino Asprilla (jugó dos mundiales con la Selección Colombia) y Roque Junior, quien también saldría campeón con Brasil en el 2002 (después jugó en el Milan de Italia).

El 14 de Junio del 2000, se verían las caras esos dos equipos en La Bombonera. A los 22, Arruabarrena ponía el 1-0 de cabeza tras capturar un cabezazo de Battaglia. Boca atacaba, pero el equipo brasileño se encontró con el empate, gracias a un cabezazo de Pena.

En el comienzo del segundo tiempo, entraron Guillermo (venía de lesiones) y Palermo para ver si podían cambiar la historia. A los 61, tras la salida de un córner, la pelota le quedo a Bermúdez y éste le dio al arco. La pelota se iba afuera, pero otra vez el lateral izquierdo Arruabarrena la capturó y puso el 2-1. Dos minutos después Euler hizo una buena jugada y puso el 2-2. El conjunto de la ribera tuvo algunas chances para volver a ponerse en ventaja pero no pudo con Marcos y el partido finalizó 2-2.

En los papeles, el resultado le convenía más al equipo brasileño, ya que disputaría la vuelta de local en el estadio Morumbi, cancha que puede albergar hasta 73.000 espectadores. Estaba claro que la mayoría de gente sería del Palmeiras.

A pesar de eso, 4000 hinchas de Boca habían viajado para ver ese partido decisivo el 14 de Junio del año 2000. Esto se entiende si se tiene en cuenta que hace 22 años que Boca no ganaba una Libertadores.

El equipo de Bianchi empezó atacando. Al principio del partido el juez de línea le anuló un gol a Palermo por fuera de juego. Los dos equipos tuvieron chances en el primer tiempo, pero se fueron al vestuario con el 0-0.

El segundo tiempo no fue igual. No transcurrían mucho minutos cuando Euler desbordó y le metió el centro atrás a Faustino Asprilla (había ingresado en el entretiempo) para que éste defina solo. Sin embargo, Arruabarrena lo agarró de atrás y el colombiano definió incomodo. El árbitro paraguayo, González, consideró que no había penal. Luego, Palmeiras siguió perdiéndose goles. Primero no pasó a ganar gracias a una salvada del Vasco Arruabarrena en la línea y luego, Alex recibió de Euler, pero Córdoba achicó bien y detuvo el remate.

El equipo de Sao Paulo no encontró recompensa por atacar tanto, y el partido terminó 0-0. Un alivio para Boca ya que no la estaba pasando bien. Pero ahora venía lo más importante. Los penales, que definirían quién sería el campeón del torneo más importante a nivel continental.

El primer remate de la tanda lo pateó Alex y lo convirtió. Hizo imposible la estirada de Córdoba ya que el remate fue muy esquinado. Para Boca empezaba pateando Guillermo, quien también convirtió, poniendo las cosas 1-1.

Asprilla (había errado un gol cantado en los 90 minutos) era el encargado del segundo penal para Palmeiras. Córdoba voló muy bien a su derecha y le detuvo el tiro a su compatriota. Era importante después de la atajada del colombiano que los Xeneizes convirtieran su penal para ponerse en ventaja.

Y Riquelme lo hizo. Pateó muy bien su penal y puso el 2-1. El siguiente sería decisivo. Si Palmeiras no convertía, se le iba a poner muy difícil. Todo dependía de Córdoba. El 1 no decepcionó. Fue a su izquierda y le detuvo el penal a Roque Junior.

Si Palermo marcaba, Palmeiras debía marcar sus dos penales restantes y atajar los dos para seguir teniendo chances. Como Marcos no pudo detener el disparo del 9, el brasileño Rogério debía marcar sí o sí. El numero 16 convirtió.

Todo dependía de Bermúdez. Si el colombiano metía el cuarto penal, Boca lograría su tercera libertadores en la historia. ¿Quién mejor que el Patrón para tener una responsabilidad tan grande? ¿Quién mejor que él, el que daba tanta seguridad desde el fondo, el que ordenaba a la defensa, para guiar a Boca a la consagración?

El 2 pateó perfecto el penal y fue a festejar. Los 11 jugadores festejaban. Bianchi, Ischia y todo el cuerpo técnico se abrazaban. Maradona lo gritaba desde un palco. Los 4000 hinchas en el Morumbi también gozaban. Todos los fanáticos del Xeneize en Argentina celebraban como locos. Boca había ganado la Copa Libertadores de América. No lo hacía desde el 78’. Al igual que en 1977, había salido campeón en Brasil (Córdoba emuló a Gatti, quien había tapado el último penal contra el Cruzeiro). Buenos Aires era una fiesta, con miles de Xeneizes festejando.

Hoy en día, se recuerda a aquel equipo de Bianchi como un equipo ganador, copero. Los hinchas de Boca tienen bien presente el recuerdo de esa copa, que quedó en la historia.

La era Bianchi continuó con muchas alegrías internacionales más (como la Intercontinental frente al R. Madrid, las Libertadores 2001 y 2003, la Intercontinental contra el Milan), pero esta copa fue especial, ya que fue la primera y tuvo momentos muy emotivos. Un recuerdo imborrable…


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