jueves, 7 de julio de 2011

Sacrificio y futbol

Con nuestros queridos hermanos colombianos!

Por Lucas Bendayan

Un largo viaje me esperaba. Salía de lo de mi amigo a las ocho horas para dirigirme hacia la bella ciudad de Santa Fe, que se encontraba revolucionada al ver tanto turismo, y gente con banderas celestes y blancas y la tricolor, caminado por las diferentes calles.

Hoteles, departamentos, todo colapsado. Yo junto a mis amigos nos albergábamos en una casa ubicada a unas 10 cuadras del estadio. Un clima netamente extraordinario vivía esta localidad, enormes expectativas por ver al seleccionado argentino, con estrellas de todo el mundo pisando el renovado Estadio de Colon.

Cuarenta y cinco minutos antes de que comience el partido llegaba a la cancha. La primera impresión fue impactante, un estadio repleto, con muchos hinchas de Colombia, mas de los que yo esperaba, y con esas ganas de ver a Argentina dentro de la cancha luego de meses y meses de esperar este gran evento.

Costó mucho subir alto en la popular norte para ver bien, ya que había muchísima gente, pero finalmente pudimos, junto a mi compañero, encontrar un buen lugar.

Comenzaba el match con el conjunto local teniendo dos situaciones claras de gol, en la que nos imaginábamos los hinchas que estábamos ahí, que íbamos a conseguir una victoria cómoda. Pero al ratito, nos dimos cuanta que era la misma que el partido contra Bolivia, y contra los equipos que había jugado antes, mucho pase, poca llegada. Una Argentina que le falta comunicación entre los delanteros y los volantes. Y esta vez con el argumento de que vimos muchas llegadas del equipo colombiano.

Nos encontrábamos tranquilos hasta que empezamos a fallar en defensa, en la que Falcao podía romper la línea de cuatro con un solo pase largo de alguno que estaba en la mitad del campo.

Recuerdo esa jugada, que apareció en todo el mundo y quedará como lo que se llama el ranking “rustico” durante años, y en la cabeza de Dayro Moreno, toda su vida. Burdisso le tira un pase corto a Romero, y no se como le queda la bola frente al arco rival al colombiano y por el milagro de Dios, o anda saber porque, la tiró afuera de los tres palos.

A partir de ahí, ya la confianza se fue perdiendo de a poquito, sin un juego claro, y con un juego basado en el de dar pases hacia atrás. Las veces que pudimos tener claras, fueron pelotas por arriba, todo lo contrario a lo que planteaba el Dt. Única situación clara en el primer periodo: Lavezzi mano a mano con el arquero definiendo muy mal.

El entre tiempo se me pasó rápido porque estuve charlando con un santafesino que se encontraba junto a su nene. Me contaba que eran de Colon, y que habían sacado abono para los cuatro partidos que se jugaban en esta cancha a 400 pesos.

El segundo tiempo no cambió demasiado, la diferencia estuvo en el público que no aguantaba este mal juego planteado por Batista a lo largo de esta Copa. Hubo dos cambios en un principio, que fueron solo para poner a uno más fresco por el que estaba cansado. El cuchu por Gago, y Lavezzi, de mal partido por El Kun Agüero que esta vez no nos pudo salvar.

Continuábamos igual, tratando de llegar al arquero contrario, Neco Martínez, pero sin complicarlo, dejando muy descuidada la defensa, en la que tuvimos a la figura Argentina, Sergio Romero que tapó unos cuantos mano a mano.

El siguiente cambio fue muy raro, sacando a un volante y poniendo a un delantero mas, planteando un 4-2-4 (con un Messi retrasado, justamente lo que no había que hacer), nunca visto en mi vida. Sinceramente no se si fue mala o buena esa incorporación, funcionar no funcionó.

El partido terminó así, sin goles, con pocos contentos y muchos con caras agachadas. Jugadores chiflados y silbados, y un técnico que duda de nuestra clasificación.

Huevos yo creo que no faltaron, sino una buena táctica para poder organizar a estos maestros del fútbol mundial para que puedan dejar en la cancha todo lo que saben.

Queda un encuentro que ni el más pesimista pensaba dudar en estos momentos nuestro pase a la próxima fase, ni mis amigos colombianos. Me daban un 90% de posibilidades de que ganemos vs 10 de ellos.

Y bueno, el futbol es así, por algo es tan popular en todo el mundo. 600 kilómetros de ida 600 de vuelta para verlos a ustedes muchachos, dejen la vida por los colores, como muchos hinchas lo hacemos!. No me arrepiento de haber ido, e iría de nuevo, pero por favor, ¡Regálenos una victoria para todo el pueblo argentino!

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